Sockaholic abrió el 11 de octubre del año 2011 en Madrid. Todo surgió cuando un grupo de amigos, cada uno más loco que el otro, empezamos a darnos cuenta de lo difícil que era encontrar calcetines. No queríamos unos ejecutivos de rombos, ni packs de calcetines deportivos. Buscábamos algo original, divertido y de color. Buscábamos unos calcetines altos, suaves y de calidad. Buscábamos decir algo con ellos, igual que lo hacemos con nuestras camisetas, pantalones o zapatillas.
Después de mucho buscar lo único que encontramos fue una idea: ¿y si se lo ponemos más fácil a los siguientes que busquen lo mismo que nosotros? En ese momento nació Sockaholic.
Sockaholic es una combinación de dos palabras en inglés: sock (calcetín) y aholic (adicto). Es además una expresión común para referirse a los que somos adictos a los calcetines. Si estás leyendo esto hay muchas probabilidades de que tu también seas un sockaholic.
¡Anímate a seguir nuestras aventuras!
Nuestros calcetines están fabricados con algodón orgánico de la más alta calidad, por eso son tan suaves al tacto y duraderos. Además, nuestros proveedores cuentan con el certificado GOTS (Global Organic Textile Standard). Esta acreditación asegura tanto la calidad del algodón, como unos requisitos ambientales y sociales muy exigentes.
Entre los requisitos de la certificación figuran: libre empleo, libertad de asociación de los trabajadores, condiciones laborales seguras e higiénicas, prohibición de empleo infantil, salarios mínimos, tiempos máximos de trabajo, no discriminación…
Puedes leer más acerca de dicha certificación aquí.
Desde el principio teníamos claro lo que queríamos. Buscábamos que nuestros calcetines dijeran algo de nosotros y queríamos cuidar mucho ese mensaje. Muy pronto descartamos la posibilidad de importar calcetines desde algún país lejano. No queríamos producir en masa a precios ridículos ni producir en un país donde no se respetaran los derechos humanos. Queríamos tener una producción mimada, en un país donde se pudiera trabajar con libertad y plenos derechos. Queríamos que nuestros beneficios e impuestos ayudaran a levantar algo en lo que creemos. Porque haciendo calcetines también se puede ayudar a cambiar el mundo.
Fue entonces cuando nos topamos con nuestro país vecino. Encontramos una pequeña fábrica especializada en calcetines en el norte de Portugal y nos lanzamos a trabajar en equipo. Durante meses estuvimos haciendo diferentes muestras, probando materiales y calidades hasta encontrar el calcetín que estábamos buscando: 80% algodón, 17% poliamida y 3% Lycra hacen que sea suave, elástico y transpirable. Calcetines de caña alta totalmente ibéricos.
Además de compartir denominación de origen con el jamón, nuestros calcetines son también 100% europeos.